DONDE ESTÉS MI JOHAN QUERIDO, YO SIEMPRE CONTIGO
Cuando sucede algo, cuando hay algo nuevo que tú no alcanzaste a ver o a conocer, te lo digo.
Mantengo una comunicación secreta e imperceptible contigo, entre tú y yo. Así te he comentado, contado e informado de muchas cosas. Eres mi eterno oyente dotado de una paciencia interminable y condescendiente, el perfecto escucha que además no sufre...
Hace unos días hubo un tiroteo en Búfalo, una matanza racista, algunos muertos, y justo hace dos días, otra más, otra vez, el 24 de mayo.
Esta vez un joven de 18 años, de origen latino, en Uvalde, en una escuela con niños pequeños, latinos en su mayoría. Diecinueve niños y dos maestras. Qué triste, sé que te hubiera impactado. Tomabas el lado de los más débiles y te gustaba ayudar y apoyar a tus compañeros.
Me imagino el terrible dolor y la impotencia de todos y cada uno de los afectados, especialmente de los padres. No solo el profundo dolor, la pérdida de un hijo, lo peor que puede pasar en esta vida, sino la manera tan cruel, niños pequeños, con toda la vida por delante.
¿Qué está pasando en el mundo? Un mundo en el que la falta de comunicación entre padres e hijos cada vez afecta más a la sociedad.
Un mundo en el que la pobreza crece cada vez más, al mismo tiempo que los ricos se hacen aún más ricos, con una sed de ambición y una avaricia inllenable, con más dinero y riquezas para disfrutar y dilapidar así vivieran cien vidas.
Viviendo en un egoísmo inigualable, yendo, eso sí, a la iglesia y propagando su fe, dándose golpes de pecho, para apenas salir seguir viviendo con menos mala conciencia sus ricas vidas materialistas, sin siquiera fijarse, ni ver al pobre niño en andrajos y sin nada que comer a la salida de ésta.
Una sociedad en la que cada cual vive cada vez más para sí, sin pensar en los demás. Todo lo que oyen en la iglesia, todo lo que muchos curas ricos y ambiciosos predican, queda ahí, entre las paredes de esa iglesia. Por suerte hay verdaderos curas progresistas y honestos, curas que de verdad actúan según sus principios e ideales.
No eras religioso mi Johan, al igual que tu padre y que yo, eras humanista y no eras ambicioso ni te importaba la ropa. No tuviste ni compraste ropa de "marca" y hablabas de ser médico.
No se sabe a ciencia cierta qué habrías llegado a ser, pero sé con certeza que hubieras escogido algo donde aplicar tus principios y tu afán de ayudar a los demás.
Sé que no hubieras sido uno de esos tantos jóvenes actuales que se hacen ricos muy pronto y para quienes lo más importante es escalar en un puesto y ganar cada vez más.
Sé que hubieras sido un hombre ya de 35 años viviendo honestamente, con dignidad y acorde a sus principios. Lo demostraste ya cuando en el instituto te adheriste a los jóvenes socialdemócratas y participabas en las reuniones, te involucrabas y votabas por mejorar la situación de los estudiantes.
Así que allí donde estés, hijo mío quiero que sepas que siempre te apoyé y lo hubiera seguido haciendo. En una ocasión me dijiste que te alegrabas que yo fuera tu mamá, lo mismo digo de ti mi Johan, que me alegraba y me sigue alegrando y llenando de ternura y calor el haber sido y seguir siendo tu madre hasta el final.


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