Vuelve otra primavera, otra primavera sin ti. Los pájaros regresan y tú no los verás, no los oirás trinar en los árboles, no los oirás trinar desde las ventanas ni tampoco en el balcón. Otra primavera en que no me dirás "mamá, has visto que ya empieza a oscurecer más tarde?" Pero yo lo pienso y lo recuerdo niño mío, oigo tu voz diciéndomelo cada primavera, cada vez que comienza lo recuerdo y te recuerdo. Otra primavera sin ti, mi querido niño. No sé cómo hago para sobrevivir sin ti. Que no me lo pregunten.
Hoy me fui a pie de compras al supermercado, como tú y yo lo hacíamos algunas veces. Ya se puede caminar, ya no hay nieve ni hielo, y ya oscurece más tarde... como tú me lo hacías notar, mi adorado niño observante. Y no sabes qué duro es, voy pensando en ti todo el camino, recuerdo comentarios que me hacías de lugares por donde pasábamos. Los transeúntes me cruzan o los cruzo pero nadie sabe lo que voy pensando, ninguno sabe lo que voy sintiendo, nadie sospecha siquiera el enorme hueco que llevo por dentro. Me tengo que esforzar para que las lágrimas no me salgan a borbotones. Cuántas veces lloré los primeros años mi niño, sin importarme dónde estaba ni qué hacía, ni con quién, ni podía siquiera controlarme. Ahora lo logro, ahora sólo lloro en mi soledad o con tu papá. Qué triste se volvió la vida sin ti, qué vacío quedó el mundo sin ti. Cuántas cosas perdieron importancia, cuánta alegría imposible de sentir. Cuántas primaveras te ha robado el destino. Mundo cruel, mundo ilógico, mundo injusto. Que no me hablen de justicia.
