Hoy, un día de otoño, me decido a escribir sobre ti y para ti. Cinco años hace que no te veo, que no oigo tu querida voz, ni tu risa, que no siento tus abrazos.Tu amplia y hermosa sonrisa me hace falta, todo tú me haces falta, por eso hijo mío, hoy te busco, hoy te escribo...

lördag 12 november 2011

ME ASUSTABA... AÚN ME ASUSTA


Ni sé por dónde empezar. Al despertarme me invade una sensación de tristeza, de vacío, de falta de ilusión por un futuro...Y es eso. Primero porque ya no estás y toda esa ilusión de ti, de tu vida, de tu futuro, de lo que habrías hecho, logrado, vivido, compartido con nosotros, con tu papá y conmigo, con el resto de la familia, con tus amigos, con tu mundo alrededor, me hace falta. Esa prolongación de nosotros, de nuestras vidas, de lo que te enseñamos, inculcamos, de ese resultado que ya eras, que ibas siendo que te faltaba por seguir y que no pudimos compartir. Todo eso no es más que un gran vacío. Me da rabia que hayas sido tú, me da rabia cuando veo jóvenes criminales, gente enferma, gente cruel, gente que no aporta nada más que maldad, gente que sufre y quisiera morir pero no puede, gente que sólo ocasiona daños, que es capaz de torturar, de matar...
Me asustaba antes, por ti, me asustaba pensar que te pasara algo malo, enfermedades, accidentes, que el mundo por venir fuera muy duro, que vinieran otras guerras, que catástrofes de la naturaleza te afectaran, somos tan vulnerables...
Ahora ya no estás, ahora eres inmune, ya no puedes sufrir, ya nada te afecta, nada te hace daño y yo debería supuestamente sentirme tranquila... Sin embargo, mi egoísmo de madre es enorme y quisiera enormemente y a pesar de todo, que estuvieras aquí conmigo, con nosotros.
Nuestros hijos no son nuestros hijos, como bien lo dice el poeta Khalil Gibran, nadie es dueño del otro, como lo dice la canción de Björn Afzelius, así que Johan, hijo mío, niño mío, mi hermoso joven, tú eras de ti mismo, viviste tu corta vida a plenitud y nadie era dueño de ti, pero quién o qué y con qué derecho te quitó la temprana vida? Quién o qué es dueño de nuestras vidas? Quién o qué dispone cuándo debemos morir? No deberíamos ser nosotros mismos, cada persona quien debería decidir..., como esos animalitos que saben cuándo es hora y recorren miles de kilómetros para quitarse la vida.
Y aunque no estás, me asusta el mundo de hoy, me asusta este futuro incierto e inestable, lo que estamos haciendo de la tierra...
Todo esto me asusta y me asusta más no tenerte, porque eras mi principal razón de vivir. He hecho de mi trabajo una especie de terapia, te veo en mis alumnos y algunos, me recuerdan a ti constantemente.
Ayer nos dejaron saber que casi con seguridad cierran la escuela. Todo, parte de este futuro incierto que me asusta. Y entonces qué va a pasar?
Y después de tu gran pérdida nada debería afectarme, nada me debería asustar, pero lo hace Johan, y es que no somos dueños ni siquiera de nosotros mismos, sino que alguien o algo juega con nosotros, somos juguetes miniatura en manos de un destino que nos pone y quita a su libre albedrío. Mi vida lleva un dejo de constante tristeza.