Interrumpo los quehaceres en los que ando porque un golpe certero de tristeza, nostalgia, dolor de tu ausencia me ha tumbado.
Mi Johan alegre, mi Johan triste, mi Johan bromeador, mi Johan bravo, mi Johan curioso y ávido de lectura, todo tú me haces falta.
Estás siempre conmigo, sí, te llevo a todas partes, pero me hace falta tocarte, abrazarte, sentirte, oír tus chistes y tus bromas, que me abraces, que pongas música, que toques el piano, la guitarra y cantes, que hagas ensaladas...
La ausencia y el dolor están siempre ahí, como una constante, la vida misma hace que la punzada se sienta todo el tiempo.
Sin embargo uno aprende a sobrevivir, a tratar de no pensar, de no sentir, pero siempre, tarde o temprano el dolor y la ausencia nos vuelven a atacar.
Este viernes fuimos al cine tu papá y yo, una película de música y que supuestamente no nos iba a apuñalar, pero ahí estuvo.
Mamma mía, here we go again, sí, efectivamente nos tocó fuertemente, la escena y la canción del bautizo...
Una hermosa canción, My Love, My Life, cantada con mucha sensibilidad y sentimiento, un bebé...recuerdos de nuestro pasado, cómo no verte a ti y recordar el maravilloso momento en que llegaste a nuestras vidas para radicarte en cuerpo y alma en nosotros...
Las lágrimas rodaban por nuestras mejillas, imposibles de detener, aún cuando nos sentamos después a comentar la película en un bar, no pudimos evitarlo.
Aprendemos con el tiempo a no llorar cada día, cada semana, cada mes...pero a pesar de que el dolor cambia, se transforma, se trata a veces de olvidar, siempre vuelve a nosotros.
Hoy, arreglando el cuarto de los trastos, encontré una bolsa, y en ella un sobre con un disco compacto de fotos...las fotos de nuestras últimas vacaciones de verano juntos, en Órgiva, donde alquilamos una casa con piscina y un carro. Luego Almuñécar, Salobreña, Granada, La Alhambra, las cuevas de Nerja...
No querías ir, te acababas de enamorar y tenías a Ida.
Te propuse que la invitáramos, no quisiste. Me dijiste que no querías que ella pensara o creyera que era para tener que estar contigo solo por eso.
Habías comenzado tu primer noviazgo hacía unos meses, ese que duraría hasta que nos dejaste a todos y salir de vacaciones solo con nosotros no te emocionaba.
Pero fuiste, y como siempre lo disfrutaste y sacaste provecho de todo, aunque tuviste tus ratos de enajenamiento e irritación...
Cuánto quisiera repetirlo de nuevo, segundo a segundo...
My love, my life.