... mi Johan, el que a veces camina por la calle, fuera de mi ventana. Podrías ser tú mi niño, el que al mirar en el espejo retrovisor, va sentado al volante con la gorra de invierno, en el semáforo, esperando el cambio de luz...
Podrías ser tú en tantos momentos y tantas veces que veo a un chico ...
Me ha pasado en muchas ocasiones, me pasó justo hoy, me sigue pasando y me pasará el resto de mi vida, lo sé, el verte y no verte. El enorme parecido así de lejos; entonces me viene todo de golpe de nuevo. Me invade la tristeza y siento tu enorme falta. Y de nuevo las preguntas, por qué? Por qué tuvo que pasar? Con qué sentido y por qué motivo?
Preguntas eternas de repuestas imposibles. Pienso entonces en tantos momentos, tantos recuerdos y no entiendo cómo es que aún sobrevivo. La vida ha perdido sentido para mí y trato de sobrevivir, haciendo otras cosas, confundiendo el cerebro, evitando en lo posible recordar, porque aún hoy día recordar es dolor.
A veces recordamos tu papá y yo momentos alegres o divertidos que nos infunden una sensación de calor, de alegría, lo triste es que al segundo nos concientizamos de tu ausencia.
Ahora vienen las navidades Johan, te gustaban mucho, no sabes cuánta falta me haces. La navidad, por cierto ya no es nada sin ti.
Te llevo siempre conmigo, en lo más profundo de mi ser.