Hoy, un día de otoño, me decido a escribir sobre ti y para ti. Cinco años hace que no te veo, que no oigo tu querida voz, ni tu risa, que no siento tus abrazos.Tu amplia y hermosa sonrisa me hace falta, todo tú me haces falta, por eso hijo mío, hoy te busco, hoy te escribo...

torsdag 1 februari 2018

LA GOLONDRINA, TRISTE Y MELANCÓLICA, PARA TI JOHAN

LA GOLONDRINA Bildresultat för GOLONDRINA

La golondrina (Narciso Serradell Sevilla, médico y compositor mexicano)
A donde irá
Veloz y fatigada
La golondrina
Que de aquí se va
O si en el viento
Se hallará extraviada
Buscando abrigo
Y no lo encontrará
Junto a mi lecho
Le pondré su nido
En donde pueda
La estación pasar
También yo estoy
En la región perdido
Oh cielo santo!
Y sin poder volar
Dejé también
Mi patria idolatrada
Esa mansión
Que me miró nacer
Mi vida es hoy
Errante y angustida
Y ya no puedo
A mi mansión volver
Ave querida
Amada peregrina
Mi corazón
Al tuyo acercaré
Voy recordando
Tierna golondrina
Recordaré
Mi patria y lloraré



Historia de "La golondrina y Narciso Serradell" - Entre las canciones populares que más profundamente han penetrado en el corazón del pueblo mexicano, se encuentra la golondrina, melodía tierna y melancólica que ha llegado a ser el símbolo musical de las despedidas. Esta canción, tiene dos letras diferentes, la primera de las cuales atribuye el doctor Miguel Galindo, al poeta español "José Zorrilla" A donde irá, veloz y fatigada, La golondrina que de aquí se va... Para formar un acróstico con las primeras letras de sus versos, que dicen la dedicatoria de la poesía "Al objeto de mi amor". La otra letra, según dice Rubén M. Campos, la tradujo del francés el poeta granadino "Francisco Martínez de la Rosa" Aben Anmet, al partir de Granada, Su corazón desgarrado sintió;... En cuanto a la música, fue autor de ella: "Narciso Serradell Sevilla", hijo de Narciso Serradell, catalán de origen, y de Rosario Sevilla, mexicana. Nació en Alvarado, Veracrúz, el 25 de enero de 1843, y su vida fue interesante y novelesca, según lo asienta Manuel M. Ponce, su descubridor. Su carácter inquieto y su amor a las aventuras lo decidieron a fugarse en dos ocasiones del seminario, donde obligado por su madre iniciara estudios eclesiásticos. Pero su vocación por la música sí era inconmovible, y en el breve plazo de tres meses cursó todos los grados de solfeo, en el Convento de San Francisco. Al crecer un poco, Narciso rompió con su familia, abandonando definitivamente el convento para inscribirse como alumno en la Escuela Nacional de Medicina. Para ganarse la vida, por las noches trabajaba enrollando puros, y tocaba en los bailes, mientras que en el día estudiaba su carrera de medicina; pero la falta de recursos le impidió doctorarse. Entre los artistas de esa época se acostumbraba hacer reuniones o tertulias, en las que se hacían música y poesía. En una de esas sesiones llevó el mismo Serradel una traducción hecha del francés al español de los versos de despedida del Último abencerraje, versión de Martínez de la Rosa. En la misma tertulia se decidió abrir un concurso para ver quién ponía mejor música a los versos, en un plazo de veinticuatro horas, y a la siguiente noche se presentó Serradel con su música de La golondrina, que fue premiada inmediatamente. Serradel tenía entonces diecinueve años de edad, por lo que esto aconteció en el año de 1862. Según Luz María Serradel, Narciso era entonces un muchacho alto, de complexión sanguínea, pelo rubio rizado, expresivos ojos azules, de carácter afable pero un tanto irónico. Tenía una hermosa voz de barítono y tocaba todos los instrumentos de viento. Versificaba y componía música con asombrosa facilidad. Escribió mazurcas, danzas, polkas, canciones y en su última época, himnos patrióticos escolares. Poseía una biblioteca valiosa, de la cual hubo de deshacerse en las postrimerías de su vida, para vivir con su importe. "En mi juventud --decía entonces-, el contenido de mis libros alimentó mi espíritu, y ahora en mi vejez alivia mi cuerpo". Murió el 25 de octubre de 1910, y la oración fúnebre que se pronunció en día de su entierro, la produjo la escritora María Luisa Ross. En su juventud luchó por su patria, siendo un patriota que peleó contra los franceses, en el cerro de Loreto de la ciudad de Puebla, donde fue hecho prisionero junto con otros valientes, aquel inolvidable 5 de mayo. Fue sentenciado a destierro por los franceses, y a pesar de las gestiones que en su favor hicieron varios amigos, éste y sus compañeros fueron embarcados rumbo a Francia y despedidos precisamente con las notas de su canción, La golondrina, que ya se empleaba en las despedidas. A partir de ese día, puede afirmarse que la canción se consagró como la forma expresiva y sentimental de las despedidas. Tres meses después de haber sido confinados los desterrados, en el presidio de Clermont-Ferrand, fueron notificados de que su sentencia había sido anulada, por lo que podían regresar a México. Pero Serradel Sevilla prefirió permanecer en París, donde se mantuvo dando lecciones de español y de música. Allí se dedicó también a estudiar idiomas y medicina, y entre sus alumnas de español se contaba la vizcondesa de Dufresnelle, con quien tuvo un romance, muy comentado en su época. Para 1865, Serradel había regresado a México, viviendo en Tlalixcoyan, población del estado de Veracrúz, donde ejerció la medicina y el arte musical. Allí organizó varias orquestas típicas y una banda, siendo su discípulo predilecto Rodrigo Barcelata, padre de Lorenzo, el autor del vals María Elena. En 1869 casó con Telésfora González, y veinte años después se trasladó a la ciudad de México, donde se dedicó a la enseñanza de la música. (De Grial, Hugo. "Músicos mexicanos". México: editorial DIANA, S.A, 1971.)
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31 AÑOS EL 30 DE ENERO

FELIZ CUMPLEAÑOS AÑORADO JOHAN
MI QUERIDO JOHAN A LOS 18 AÑOS 18 años aquí.
30 de enero de 2018, 31 años.
Serías un hombre hoy día, un hombre fantástico, estoy segura.
Fuimos a comprarte flores, tu papá y yo. 
En la floristería, le explicamos a la florista qué flores queríamos, tu padre dice, "...  hubiera cumplido 31 años hoy".
Yo luché por retener las lágrimas, logré retenerlas hasta tarde en la noche, en la cama, cuando cálidas, saladas, tan conocidas, tan parte de mí, corrieron ya desenfrenadamente por mis mejillas...
Te recordamos Johan querido, tanto, no tienes idea. 
Te echamos de menos y te llevamos siempre con nosotros, tú lo sabes.
No es un mundo alentador en el que vivimos hoy día, la historia repite hechos ya pasados, el ser humano no aprende de experiencias ajenas lejanas o cercanas, al parecer solo al sentirlo en carne y alma propia... muy triste.
El ser humano es tan frágil, expuesto a una naturaleza cada vez más agresiva, a enfermedades incurables y crueles, a desastres climatológicos cada vez más frecuentes y aterradores, a accidentes repentinos ante los cuales somos impotentes, ¿no basta con eso ya?
Lamentable que sea el mismo ser humano el causante de aumentar tanta tristeza, miseria y dolor.
¡Qué contradictorios somos!, mientras unos estudian y luchan por salvar vidas, otros construyen y desarrollan armas cada vez más sofisticadas para acabar con ellas. 
Mientras unos se especializan en descubrir métodos y medicinas para aliviar el dolor, otros lo hacen para causarlo. 
Mientras unos viven con sensatez y moderación, para que haya para todos, otros viven en egoísta opulencia, con tanta sobreabundancia que ni aunque viviesen 1000 años llegarían a aprovecharla. 
Sé a qué grupo pertenecerías tú mi Johan, me duele tanto tu prematura partida, porque tú, pondrías tu granito de arena para hacer de este mundo un mejor lugar en el que vivir. Allí donde estés mi eterno chico de 18, ¡un largo y cálido abrazo!
Pavane pour une infante défunte.