... EN MI SUEÑO
Anoché soñé contigo, eras apenas un bebé. Es la segunda vez que sueño contigo de bebito esta semana. No sé por qué. Siempre hay un por qué. Será porque la enfermera de la escuela ha tenido un nieto y ayer que la vi pensé preguntarle cómo estaba....pero no hubo la ocasión. Pero, y antes de ayer?...
O será que entra el otoño. Cada cambio de estación me recuerda tanto a ti, siempre tenías comentarios, mami, te has dado cuenta que ya oscurece más temprano?... o cuando venías siempre con los bolsillos llenos de castañas frescas para mí, sabías que me gustaban tanto... Cada cambio de estación me da mucha nostalgia, y tristeza.
Ahora trabajo en Helenaskolan, donde estudiaste la primaria, antes de pasar a Västerhöjd. Eso también me hace recordarte cada vez que estoy allí, por qué puerta entrarías? en qué salones de clases te sentabas y dónde? Qué hacías en las pausas? Te sentabas también en la biblioteca? Vivíamos cerca de la escuela y sé que cuando tenías pausas largas te venías a casa. Veo a tu tutor y profesor de mate y ciencias naturales que también se llama Johan. Tenías en él un gran apoyo. Algún día me sentaré con él y le preguntaré esos detalles. Ahora son importantes para mí. Detalles que uno deja pasar de haber sido de otro modo, como los dejé pasar entonces, a pesar de que hablábamos mucho y de que me contabas cosas... Ahora quiero saber todo, todos esos detalles de ti.
Anoche me regalaste, igual que la otra noche, tu sonrisa. Anoche eras aún más pequeñito que en el sueño anterior. Llegamos tu papá y yo de algún lugar. Era de noche, estaba oscuro y había nieve. Peter parqueó el carro y yo había salido con él primero a abrir la puerta de la casa....me encontré 150 coronas en la nieve...hacía frío. A medio camino pensé, no, no voy a dejar a Johan solito en el carro. Tú estabas dormido. Me devolví, Peter salió, te sacó del carro y te estaba poniendo el abrigo, rápido decía yo, hace mucho frío. Ya listo te cogí yo y te llevaba abrazadito. Entrando en casa te despertaste y abriste los ojos, aún te veo....ahora veo que no eras exactamente como tú, pero en el sueño eras tú, los ojitos azules me sonreían...hola corazón te decía yo y otras palabras mimosas y tú me mirabas intensamente y te sonreías...Qué hermoso, qué sensación de calidez, de ternura, de alegría...Algo en mí sin embargo sabía que ya no te tenía, o que te iba a perder, porque pensaba mientras te miraba "no me voy a perder una sola mirada tuya, esta es una segunda oportunidad y esta vez voy a aprovecharla completamente..."
Tú llegaste a mí como tantas otras veces lo hiciste, y anoche, como tantas otras veces desde que te perdimos, llegas a mis sueños, regalándome tus hermosas sonrisas.
Johan mío, si estuvieras conmigo, con nosotros de nuevo, con tu papá que tanto te echa de menos, si la vida nos hubiera regalado una segunda oportunidad, te la merecías y nos la merecíamos enormemente. Te criamos y educamos con mucho amor, con ternura, con respeto.
Por qué a tantos malhechores se las ha dado una segunda oportunidad en la vida y no a ti, no a nosotros? Vida cruel e injusta.
Le resiento eso a la vida, que no me hablen de justicia.
Hoy, un día de otoño, me decido a escribir sobre ti y para ti. Cinco años hace que no te veo, que no oigo tu querida voz, ni tu risa, que no siento tus abrazos.Tu amplia y hermosa sonrisa me hace falta, todo tú me haces falta, por eso hijo mío, hoy te busco, hoy te escribo...
lördag 22 september 2012
lördag 8 september 2012
A MI JOHAN QUERIDO...
Querido niño mío,
No puedo como dice Paulo Coelho, cerrar esta etapa. No se puede poner un punto y seguir adelante cuando se pierde un hijo. He cerrado muchas etapas en mi vida sin embargo, la tuya quedará abierta hasta que yo también me vaya. Esta herida de madre, jamás se cerrará.
No entiendo la complejidad de la vida, no entiendo la vida misma y no entiendo el enigma de la muerte. No entiendo por qué, si ha de existir la muerte, han de morir las personas buenas, sanas, jóvenes, con toda una vida por delante. No entiendo por qué en cambio no mueren los malos, los enfermos, los que han vivido ya su vida a plenitud.... No necesito ninguna religión para entenderlo, no creo en religiones que a forma de escudo y en su nombre se matan entre sí y a sus "enemigos", desmintiendo y contradiciendo de ese modo todas sus "creencias". No necesito una religión para engañarme y escudarme en ella diciendo, fue así, porque así lo quiso dios. No. No lo creo y no lo necesito. Cuál dios? Ese de los que creen que existe y dicen que es bueno, tolerante, omnipotente y omnisapiente?.....Pero no sabe entonces ese, su dios omniscio de toda la crueldad y maldad, de todas las enfermedades, de toda la injusticia, de todas las guerras, de todas las catástrofes de los hombres, de todo el sufrimiento que hay aquí en la tierra? De haber un dios, y más está decir, con todas las cualidades que se le atribuyen, no estaría el mundo como está, a no ser que ese dios sea un dios sadista, que se regocije en el sufrimiento de los seres humanos. De haber un dios, de hecho no existirían hombres malos, ni enfermos, ni enfermedades, ni tampoco guerras.
No sé Johan mío, qué hizo que justo yo haya sido tu madre y justo tú, mi hijo. Es todo cuestión del azar, del destino, de qué? Yo podría haber sido la madre de otros niños o tú el hijo de otras madres... Igual que pienso a veces que yo he podido haber nacido en África, en Australia, en la Antártica, que todos podríamos haber sido otros, o todos...que somos el resultado del azar...Pero tú fuiste el mío, el que llevé dentro de mí y que al salir, al mismo instante de salir, de verte, de oírte, de olerte, de sentirte me hizo madre, me hizo sentir lo más hermoso que he sentido en toda mi vida. Tuve la suerte de que fueras mío y creo que también te considerabas feliz de que yo fuera tu madre. He disfrutado de ti cada día, cada semana, cada mes, cada año hasta que llegaste a tus dieciocho. Repetiría cada segundo de mi vida contigo una y mil veces más.
A pesar de los momentos de conflictos, a pesar de mi eterna preocupación de madre de que te fuera a pasar algo, a pesar de llorar tus lágrimas, a pesar de sufrir tus sufrimientos que en realidad no fueron muchos. Fuiste un chico feliz y ávido de conocimiento y de lectura, sano y fuerte, tierno y cariñoso, deportista, musical, interesado en política y preocupado por los más débiles. Tenías humor y me hacías reír, como cuando te pedía un favor y me decías "mami": y te ponías en posición de como cuando los dibujos animados van a correr y salías corriendo...para hacerlo rápido.
Johan mío, teníamos tanto aún por hacer, por compartir, por decirnos. Tenías tú tanto por delante...
Si supieras cuánto te echo de menos, si supieras cuánto extraño volver a mirarte, a escucharte, a abrazarte, a besarte...Si supieras.
No puedo como dice Paulo Coelho, cerrar esta etapa. No se puede poner un punto y seguir adelante cuando se pierde un hijo. He cerrado muchas etapas en mi vida sin embargo, la tuya quedará abierta hasta que yo también me vaya. Esta herida de madre, jamás se cerrará.
No entiendo la complejidad de la vida, no entiendo la vida misma y no entiendo el enigma de la muerte. No entiendo por qué, si ha de existir la muerte, han de morir las personas buenas, sanas, jóvenes, con toda una vida por delante. No entiendo por qué en cambio no mueren los malos, los enfermos, los que han vivido ya su vida a plenitud.... No necesito ninguna religión para entenderlo, no creo en religiones que a forma de escudo y en su nombre se matan entre sí y a sus "enemigos", desmintiendo y contradiciendo de ese modo todas sus "creencias". No necesito una religión para engañarme y escudarme en ella diciendo, fue así, porque así lo quiso dios. No. No lo creo y no lo necesito. Cuál dios? Ese de los que creen que existe y dicen que es bueno, tolerante, omnipotente y omnisapiente?.....Pero no sabe entonces ese, su dios omniscio de toda la crueldad y maldad, de todas las enfermedades, de toda la injusticia, de todas las guerras, de todas las catástrofes de los hombres, de todo el sufrimiento que hay aquí en la tierra? De haber un dios, y más está decir, con todas las cualidades que se le atribuyen, no estaría el mundo como está, a no ser que ese dios sea un dios sadista, que se regocije en el sufrimiento de los seres humanos. De haber un dios, de hecho no existirían hombres malos, ni enfermos, ni enfermedades, ni tampoco guerras.
No sé Johan mío, qué hizo que justo yo haya sido tu madre y justo tú, mi hijo. Es todo cuestión del azar, del destino, de qué? Yo podría haber sido la madre de otros niños o tú el hijo de otras madres... Igual que pienso a veces que yo he podido haber nacido en África, en Australia, en la Antártica, que todos podríamos haber sido otros, o todos...que somos el resultado del azar...Pero tú fuiste el mío, el que llevé dentro de mí y que al salir, al mismo instante de salir, de verte, de oírte, de olerte, de sentirte me hizo madre, me hizo sentir lo más hermoso que he sentido en toda mi vida. Tuve la suerte de que fueras mío y creo que también te considerabas feliz de que yo fuera tu madre. He disfrutado de ti cada día, cada semana, cada mes, cada año hasta que llegaste a tus dieciocho. Repetiría cada segundo de mi vida contigo una y mil veces más.
A pesar de los momentos de conflictos, a pesar de mi eterna preocupación de madre de que te fuera a pasar algo, a pesar de llorar tus lágrimas, a pesar de sufrir tus sufrimientos que en realidad no fueron muchos. Fuiste un chico feliz y ávido de conocimiento y de lectura, sano y fuerte, tierno y cariñoso, deportista, musical, interesado en política y preocupado por los más débiles. Tenías humor y me hacías reír, como cuando te pedía un favor y me decías "mami": y te ponías en posición de como cuando los dibujos animados van a correr y salías corriendo...para hacerlo rápido.
Johan mío, teníamos tanto aún por hacer, por compartir, por decirnos. Tenías tú tanto por delante...
Si supieras cuánto te echo de menos, si supieras cuánto extraño volver a mirarte, a escucharte, a abrazarte, a besarte...Si supieras.
Prenumerera på:
Kommentarer (Atom)