Sabes que no es porque no piense en ti, lo hago todos los días. Primero porque te llevo siempre conmigo y también por uno u otro motivo, un lugar, un color, un sabor, una frase, una palabra, todo y cualquier cosa me trae tu recuerdo.
Varias cosas lo han hecho desde que estoy aquí con Gela en Long Island.
Aquí, estuviste tú también...y me haces falta.
Recordé por ejemplo cuando vinimos la primera vez y mientras Gela y yo mirábamos ropa, tú te entretenías recogiendo los números redondos de plástico de los ganchos.
Eran como fichitas redondas numeradas y recogiste muchas...
Tenías la ventaja de saber entretenerte con todo y así resistías el tal vez aburrido tiempo que pasabas a ratos con nosotras.
Debo decir que no molestabas y que te distraías con nosotras y a veces solo.
En otra ocasióny yo nos perdimos, y tuvimos que caminar muchísimo hasta encontrar la casa de Gela. No había móviles entonces. Caminaste conmigo estoicamente, sin una queja y compartiendo conmigo un poco la angustia de la perdida hasta que no sé cómo dimos con el lugar, creo que tenías entonces seis años. Probabas todas las comidas, te gustaban las "meat bolls" en salsa de tomate y los panecillos de ajo.
Tu tía Ángela, que te quería mucho y tú a ella, siempre te complacía.
Pues bien, hoy fuimos a ver Harry Potter, la última, ésta que tú ya no viste, ni la anterior, por eso no había ido yo más a verlas, porque tú ya no las podías ver, ni leer.
Leías mucho y leías naturalmente a Harry Potter.
Leías mucho y leías naturalmente a Harry Potter.
Estos y los de El señor de los anillos los leías en sueco y en inglés, querías leer los originales y por eso los compramos también en inglés.
La película fue buena, y aunque con muchos efectos y elementos semejantes a los de El señor de los anillos, torbellinos de humo por aquí, luces fugaces por allí, enanos, duendes, gigantes, monstruos, y claro, magos buenos y magos malos, tuvo algo que me hizo salir con un humor melancólico.
Estoy releyendo "Pan", de Knut Hamsun y esta vez me han impactado las siguientes frases que no recuerdo me hubiesen causado ese efecto al leerlo hace muchos años en mi casa, en Colombia:
"El molino estaba prisionero en las nieves, mas en derredor la tierra aparecía apisonada por los pasos de cuantos hombres durante años y años, habían pasado por allí cargados de repletos costales; y en las paredes leíanse letras enlazadas y fechas que a veces me daban la impresión de rostros conocidos esforzándose en gesticular contra el olvido y en eternizar lo que sólo dura un minuto y pasa después para siempre..., para siempre!"
En la peli, triunfa el bien, y el final, es como el comienzo, sólo que ya los minutos de unos han pasado y ahora serán los hijos los que continuarán con su carga en el molino, hasta que también su minuto ¡habrá pasado para siempre!
Eso, lo estoy sintiendo yo ya, qué efímeros somos, casi como mariposas, como flores, unos duramos unos minutos más que otros pero al final, todos nos encontramos ahí, al final.
La película fue buena, y aunque con muchos efectos y elementos semejantes a los de El señor de los anillos, torbellinos de humo por aquí, luces fugaces por allí, enanos, duendes, gigantes, monstruos, y claro, magos buenos y magos malos, tuvo algo que me hizo salir con un humor melancólico.
Estoy releyendo "Pan", de Knut Hamsun y esta vez me han impactado las siguientes frases que no recuerdo me hubiesen causado ese efecto al leerlo hace muchos años en mi casa, en Colombia:
"El molino estaba prisionero en las nieves, mas en derredor la tierra aparecía apisonada por los pasos de cuantos hombres durante años y años, habían pasado por allí cargados de repletos costales; y en las paredes leíanse letras enlazadas y fechas que a veces me daban la impresión de rostros conocidos esforzándose en gesticular contra el olvido y en eternizar lo que sólo dura un minuto y pasa después para siempre..., para siempre!"
En la peli, triunfa el bien, y el final, es como el comienzo, sólo que ya los minutos de unos han pasado y ahora serán los hijos los que continuarán con su carga en el molino, hasta que también su minuto ¡habrá pasado para siempre!
Eso, lo estoy sintiendo yo ya, qué efímeros somos, casi como mariposas, como flores, unos duramos unos minutos más que otros pero al final, todos nos encontramos ahí, al final.
