Cada vez que es doloroso y triste en un libro la muerte de algún personaje con quien me he encariñado, vuelvo las páginas atrás y releo cuando aún hablaba, pensaba, lloraba o reía y de ese modo le doy vida de nuevo para hallar consuelo. Las páginas tristes por el contrario las leo tan sólo una vez.
Hoy cumplirías 26 años Johan mío y volver atrás para recordar los dulces momentos de tu llegada no es tan duro, es una fuente de alegría, dulzura y energía recordar todos esos momentos. Es, como si todo fuera a empezar de nuevo y tuviéramos todos esos años juntos por delante otra vez, como si pudiéramos volver a repetirlos, como si al igual que hago con los libros, volviera a darte vida y te veo sonriendo, hablando, riendo...
No fueron suficientes los años que pasamos juntos, nos faltaban muchos por compartir, de diferentes formas lo sé, tú ya un hombre, tal vez con pareja y niños propios, te encantaban los niños, pero igual seguiríamos compartiendo muchas cosas, también lo sé. Hablábamos mucho y me contabas cosas tuyas. Una vez, ya mayorcito, me contaste algo y de cómo te sentías, era de noche y estabas en mi cama. Recuerdo que hablamos largo y te expliqué lo mejor que pude y te reafirmé que eras un chico muy bueno y con un gran corazón. Me contestaste: mamá, estoy tan contento de que tú seas mi mamá y de haber hablado contigo, me siento mucho mejor, nos abrazamos muy fuerte y largo. No lo olvidaré jamás. Estábamos muy unidos y teníamos muy buena comunicación, quisiera que como en los libros, pudiésemos volver atrás.