He soñado muchas veces contigo.
Momentánea y efímera felicidad que tantas veces se convierte en sensación de vacío, tristeza y falta de ti al despertar.
Vacío que me acompaña todo el día, toda la semana, y que me devuelve a mis más peores y negros días cercanos a tu pérdida.
Anoche estuvimos juntos una vez más.
No recuerdo todo el sueño, ni el contexto, solo siento aún conmigo el abrazo, esa hermosa sensación de un abrazo, lo que sentimos en ese momento y cómo nos sentimos después del abrazo.
Un abrazo de hijo y las reminiscencias de ese abrazo.
Sé que me acompañarás especialmente todo este día.
Gracias mi niño, mi dulce y tierno niño que fue tan generoso en abrazos, en besos, en prodigar ternura y gracias porque aún lo haces desde algún lugar del más allá.
Siempre te llevo conmigo, hoy aún más. Gracias por estar conmigo.