Todo me recuerda a ti hijo mío, los lugares donde estuviste, y por donde pasabas, la escuela y el instituto donde estudiaste, las comidas que te gustaban y la música que escuchabas, los libros que leías hasta muy tarde de noche...
Nada, no necesito nada para recordarte, a veces llega como un recuerdo repentino, una sensación, un algo, un todo y un nada que me trae tu esencia.
Al pasar por lugares donde pasabas me da la impresión, que de poder echar el tiempo atrás, pudieras estar de nuevo ahí, que aún no te habías ido, que aún permanecías ahí y allí, en ese tiempo, en ese momento, en ese lugar...
Te he pensado mucho estos días y los recuerdos son muy dolorosos.
Y me dicen... la vida sigue, la vida tiene que seguir...
Sí, lo sé, lo sé muy bien, lo sé más que nadie, ¿acaso no he seguido? Pero eso no quiere decir que esté exenta de sentir, de sentir un dolor profundo, una gran ausencia, un gran y enorme vacío de todo lo que mi hijo llenaba.
Un enorme dolor por todo el potencial perdido, por todo lo que aún le quedaba por dar y realizar.
Y pienso también en todas las cosas que me acompañan y me recuerdan constantemente a ti.
AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS
Uno se cree
que los mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas,
que los mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.
Como un ladrón
te acechan detrás de la puerta.
Te tienen tan
a su merced
como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí,
te acechan detrás de la puerta.
Te tienen tan
a su merced
como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí,
que te sonríen tristes y
nos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.
nos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.
