EL SILENCIO
Estamos pasando por tiempos difíciles, el mundo entero.
El mundo entero está unido en enfermedad, dolor, muerte y aislamiento físico y social.
Toda esta situación, que nos ha cogido de sorpresa a todos, extrae de muchas personas sentimientos positivos, de solidaridad, de compañerismo, de ayuda y apoyo, así como sentimientos que dejan mucho que desear en tantas otras personas.
Siempre ha sido y seguirá siendo así, el ambivalismo del ser humano, las dos caras de la moneda...en todo, en política en economía, en religión, en el amor y en la enfermedad; pero el resultado de todos al final es el mismo.
Hayas pensado, actuado y vivido como lo hayas hecho, todos tenemos el mismo fin.
Sin embargo, mientras vivimos, (mucho menos cuando ya no estemos), no es el dinero ni la posición social, no es la religión, no es el partido político al que se pertenezca, ni siquiera el conocimiento intelectual adquirido lo que hace a una persona, es la capacidad de tolerancia, de aceptación, de respeto mutuo, de confianza, de empatía, de amor por el prójimo lo que hace a una persona, persona.
Ayer, camino a casa de Peter, iba sola y en silencio, no solamente sola en el sentido de sentirme sola, sino que iba total y físicamente sola, ya que en esta situación que vivimos actualmente no se ve mucha gente en las calles.
Este statu quo que vivimos hoy día a causa de un invisible virus nos ha llevado a recapacitar, a evaluar, a reflexionar sobre el modo de vida que el mundo ha llevado desde hace algún tiempo.
Un modo de vida que implica la destrucción del planeta en que habitamos, de nuestro hogar común, porque no importa si es Alaska, La Patagonia, China o Australia, el mundo nos pertenece a todos y lo que se haga en cualquier punto, tiene consecuencias en el resto del planeta.
Pensaba Johan, que no estás aquí viviendo o sufriendo esta situación y en cierto modo es un alivio.
Me asusta un poco lo que vaya a suceder después que se calme un poco esta tormenta, que se nos olvide lo sufrido y volvamos a las mismas, o peor, me asusta que tanto político incompetente e inhumano desate una tercera guerra mundial.
Me asusta, no tanto por mí, en cierto modo no tengo ya mucho que perder, porque tú, eras lo más valioso que tenía y ya no estás aquí y que si yo me voy, me iré a estar donde tú estás.
Me asusta por los jóvenes de hoy, que cada vez tienen un futuro más negro y desesperanzador.
Mientras yo siga aquí, te llevo siempre conmigo, recuérdalo, ¡no te olvido nunca!
Inga kommentarer:
Skicka en kommentar