... estoy sola y me levanto en piyama con el corazón en la mano, con una fuerte sensación de pavor, de que naturalmente algo terrible ha sucedido. Me asomo por el ojito de la puerta y veo a una mujer en cuello de cura y a un policía. Abro la puerta y la cura me pregunta: eres tú la mamá de Johan Sigfridson? Sí, le digo, soy yo. Tu hijo ha muerto. Así, en la puerta, ahí de pie, sin rodeos, sin darme tiempo a sentarme, sin darme tiempo a....a qué? si en el mismo instante en que el timbre sonó, Johan tenía su propia llave, ya lo presentí. Ella me lo confirmó. Y ahí, de pie, en ese segundo, se murió conmigo todo, en ese segundo de entender y no entender del todo, se derrumbó y acabó mi mundo. No, decía yo, no puede ser, no puede ser, si Peter no está aquí....Y las preguntas de la cura... tienes más familia? amigos?
Arancha fue el primer nombre que se me vino a la cabeza....y el más acertado, aún hoy día es de gran apoyo para mí. Además, como médica que también es, pudo localizar a Peter sin problema. Sé que en cuestión de segundos no me pude mantener y seguí al cuarto de Johan y me tiré en su cama.....La cura me hizo reaccionar, levantar, vestir, preguntas ....hasta que sentada en el carro de la policía me llevaron al hospital, creo que ya Arancha y Sebastián estaban allí. Tardarían un par de horas o tres antes de que Peter llegara, en taxi, desde Halmstad, creo.
Seis horas antes mi hijo se había despedido alegremente de mí, iba a encontrarse con Ida, su novia, a hacerle una muestra, que ya me había hecho a mí, de lo que es el chocolate de buena calidad y a llevarla a un sitio interesante de las afueras de Skövde. Había llamado a Peter por teléfono después que cenamos para que le explicara cómo llegar allí y habían hablado un rato. Peter se encontraba en el congreso anual de médicos, en una ciudad a dos o tres horas de Skövde.
Mi niño, mi hijo con sus dieciocho años llenos de vida, de planes, de emociones, de intereses. Mi hijo que unas horas antes con un entusiasmo enorme me había reproducido mientras comíamos toda la presentación que habían tenido en la escuela sobre el cacao y el chocolate. Tenía muestras y me las hizo probar, deja un poquito mami porque se la voy a hacer a Ida también...Nos levantamos de la mesa y me dijo, guárdame lo que sobró para cuando vuelva.....
Estaba contento Johan ese día, el 26 de mayo de 2005, el día anterior habían dado un concierto musical en la escuela que salió muy bien a pesar de que él estaba algo nervioso, aún estaba contento por eso, de que había salido tan bien y ese día le había interesado y gustado bastante la presentación que otros alumnos habían hecho del chocolate, invitamos a cenar a Ida con nosotros pero no lo hizo esa vez, se verían más tarde...Johan, mientras recogiamos la mesa me dijo, mamá, ven que te voy a mostrar algo chistoso que tengo en la compu....Me puso videoclips divertidos y me dijo, son varios, míralos mientras estoy fuera....
Nos despedimos y salió, un lindo día soleado de mayo, aún veo el saab negro salir y dar la vuelta hasta desaparecer...Eran casi las siete de la noche.
A las nueve y pico de la noche, tal vez nueve y media lo llamé por el mobil, no contestó. Pensé que estaría donde Ida y no quise insistir. Quería tan solo saber dónde estaba y recordarle que no volviera tan tarde que al día siguiente había escuela.Tampoco quise llamar antes pues no quería que cogiera el mobil en caso de que estuviera manejando. Estaba tranquila, yo confiaba en Johan plenamente, era sano, correcto, responsable y yo sabía que lo estaba pasando bien con su novia...
Si yo hubiera sabido... si lo hubiera pensado, si yo lo hubiera presentido, pero no, nada. Tal vez si lo hubiera llamado con unos minutos de anterioridad no hubiera ocurrido el accidente....
He pensado tantas veces tantas cosas, tantos sis..... si esto, si lo otro, si le hubieran permitido en el instituto ir a Estocolmo con los del programa de Ciencias Sociales ese día que iban a visitar la Casa de Gobierno, él lo pidió pero le dijeron que no era para los del programa de Ciencias Naturales, si Peter no se hubiera ido en tren al congreso, sino en el carro como casi siempre lo hacía, si yo hubiera necesitado el carro para otra cosa, si Ida hubiera venido donde nosotros como tantas veces, si Johan se hubiera quedado diez, cinco minutos más donde Ida o a dormir alli como otras veces hacía, si no se le hubiera ocurrido ir a visitar después a los amigos de Lerdala....si no hubiera tenido ese encuentro en la carretera con la señora de ochenta y pico de años justo en ese momento, a las nueve de la noche, cuando sucedió......Parece que todo se hubiera conjurado para que sucediera. Qué maldito destino!!!!
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