Salir de un largo, frío y oscuro invierno sin sol, sin luz, sin pájaros, sin nada, y luego ir entrando en una nueva primavera con pajaritos trinando en la madrugada...
Sin embargo, ¡qué dolor!
Sin embargo, ¡qué dolor!
Jamás lo olvidaré, la primera madrugada que salimos del hospital, donde Johan estaba, pasamos toda la noche allí, o el resto de la terrible noche.
Amanecía, serían las cuatro de la madrugada cuando salíamos, el 27 de mayo de 2005, vueltos nada y ya había luz, esa suave luz tenue, ya casi cálida de las madrugadas primaverales y entonces oí los pajaritos, el dolor me partió, esto, que yo estaba oyendo, viendo y sintiendo, mi dulce hijo no lo volvería a sentir jamás.
Amanecía, serían las cuatro de la madrugada cuando salíamos, el 27 de mayo de 2005, vueltos nada y ya había luz, esa suave luz tenue, ya casi cálida de las madrugadas primaverales y entonces oí los pajaritos, el dolor me partió, esto, que yo estaba oyendo, viendo y sintiendo, mi dulce hijo no lo volvería a sentir jamás.
Dentro de todo lo ilógico, de aún no comprender del todo que nuestro hijo había dejado de existir, vienen golpes de realidad tremendos que en cierto modo te hacen consciente de ello aunque no lo quieras aceptar, aunque no lo llegues a aceptar jamás.
Las primaveras y veranos me traen tantos recuerdos, recuerdos de nuestra casa en Nya Hjärsta, en Örebro, con un gran jardín con árboles frutales y erizos, a Johan le encantaban los erizos...
Las primaveras y veranos me traen tantos recuerdos, recuerdos de nuestra casa en Nya Hjärsta, en Örebro, con un gran jardín con árboles frutales y erizos, a Johan le encantaban los erizos...
Sé que Johan fue feliz allí, sé que le encantaba estar afuera y mecerse con Helena en la hamaca, sé que le encantaba comerse las frambuesas, sé que les buscaba comida a los erizos, sé que una vez metió en casa y cuidó un pichón de urraca, le puso Pichín, como el pájaro de Heidi...
Mi dulce Johan, cuánto quisiera yo recordarte sin dolor, pero no puedo, todavía me duele todo, todavía me parece tan ilógico, tan injusto, tan cruel, me lo parecerá toda la vida. Pero te llevo conmigo dulce niño, trato de ver todo para ti, de sentir todo para ti.
Mi dulce Johan, cuánto quisiera yo recordarte sin dolor, pero no puedo, todavía me duele todo, todavía me parece tan ilógico, tan injusto, tan cruel, me lo parecerá toda la vida. Pero te llevo conmigo dulce niño, trato de ver todo para ti, de sentir todo para ti.
Todo lo que cambia me hace pensar en ti, por eso, los cambios de estaciones me ponen triste....


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