HE APRENDIDO O ME HE VISTO OBLIGADA A APRENDER...
El tiempo pasa sin que nos pida permiso ni perdón, sin consideraciones de ninguna clase, sin piedad.Han pasado ya 16 años desde que tu padre y yo sobrevivimos este terrible destino.
Ese fatal día 26 de mayo de 2005, día que no ha debido ser jamás.
Creo sin embargo que he aprendido a convivir con mi dolor, lo cual no significa en absoluto que no lo sienta. Significa que he aprendido a tragarme mi dolor en muchas ocasiones, a sobreponerme y a esperar un momento más propicio para dar rienda suelta a esas puñaladas de dolor. Aún a veces no lo consigo del todo, pero en la mayoría de los casos lo he logrado. Me he visto obligada a ello.
Cuántas veces he querido gritar tu nombre al acercarme a la ventana y ver pasar a un joven, de tal vez 18 años y pelo un poco largo y revuelto, con ese andar de muchacho joven y despreocupado.
Todos los días te tengo conmigo, en mí y en lo que me rodea, en todo lo que hiciste, decías, comentabas...
Cuando veo algo nuevo, cambios en la ciudad, las estaciones, que siempre comentabas..."mamá, has visto que ya amanece más temprano y oscurece más tarde?", "mamá, por qué estás limpiando las ventanas ahora, no ves que hace un día lindísimo?"...
Cómo no recordar, cómo no pensar, cómo no sufrir tu ausencia...
Porque lo que me atormenta no eres tú, sino esa enorme ausencia y vacío físico que has dejado.
Entonces muchas veces lo que me entona el alma es hablar contigo, bromear contigo y preguntarte, y tú corazón mío, ¿qué pensarías de esto? ¿Qué te parece lo que ha pasado ahora en...? E imaginarme tus respuestas.
Pensando en ti, mi niño, especialmente en estos y en este día, escucho una canción que me hace pensar mucho en ti.
¡Quédate siempre conmigo, que yo estoy siempre contigo y no te vayas de mis sueños!



Inga kommentarer:
Skicka en kommentar