AÑO 1993, TÚ, SEIS AÑOS...
Un trece de diciembre más y nos sentábamos siempre juntos a ver "julkalender", el calendario de Navidad que presentan cada año en Suecia.
Recuerdo especialmente ese año, porque fue el del gato Findus y Pettson, que tú leías y te gustaba mucho.
Nos reímos mucho ese diciembre, los 25 días que duró el calendario, desde el primero de diciembre hasta el 25.
Findus cantaba siempre la canción de Santa Lucía, y recuerdo tu cara de niño mirándolo con esa sonrisa de entre vergüenza y camaradería.
Son muchos años ya sin ti mi Johan, pero estás aquí, estás en tu estrella, esa estrella grande y hermosa de cartón blanco que me regalaste las navidades de 2004 y que siempre cuelgo y me alumbra desde entonces, los oscuros y tristes días de diciembre.
Estás en todos mis recuerdos y en todas las cosas tuyas que me acompañan. Justo ayer que comimos tu papá y yo en un restaurante, aislados por esta pandemia que actualmente nos acecha, pensamos en ti y volvimos con tristeza a volver a hablar de la cruel y triste jugada que el destino nos tenía preparada.
Hace rato no escribo aquí, muchas veces he estado a punto de hacerlo, esperando creo, poder escribir sin tristeza, sin dolor, pero a pesar de estos quince años que aún no sé cómo han pasado, el dolor y la tristeza todavía me invaden al pensar en ti, en tu gran pérdida y en el vacío que quedó en nosotros.
Te encantaba la Navidad, todo, y siempre te recuerdo especialmente en estas fechas.
Para ti mi hijo querido, mi estrella, siempre contigo y tú siempre con nosotros.

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