A TI, MI JOHAN,
Pienso en ti, y cuando pienso en ti, me transporto a ese tiempo compartido.
A ese tiempo evaporado en un sinfín de emociones, de aventuras, de vivencias.
De recuerdos que acabaron en suspiros.
Pensamos que somos infinitos, que la vida jamás nos abandona, que la vida nunca acaba y vivimos como si el mañana fuera de contado, cuando lo único seguro es que cada día es un préstamo acumulado.
Un préstamo que algún día, a cualquier hora, en cualquier lugar, bajo cualquier cirscunstancia se termina. Y todos lo sabemos y ninguno está nunca preparado.
Esos recuerdos que muchas veces me entristecen, por el tiempo ya pasado y que nunca volverá, esos recuerdos que me arrancan una sonrisa, sonrisa de nostalgia, sonrisa de tristeza, sonrisa de dolor.
Y a pesar de todo, si mil años viviera yo, mi Johan, mil años te amaría y otros mil recordaría.
Y buscando una hermosa melodía para acompañarte siempre, he encontrado esta, que parece hecha para estos pensamientos míos.

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