Ayer hemos hablado mucho de ti mi Johan..
El tiempo pasa Johan, cómo es que ya hubieras cumplido este 30 de enero 27 años y que este próximo 26 de mayo sean 9 años de no estar con nosotros...Es incomprensible, la noción del tiempo.
Pareciera ayer, tan sólo ayer que hubiera pasado.
Con el paso del tiempo no es mucha ya la gente que habla de ti, hasta a veces, cuando hablo de ti parece que dijeran, con su silencio, y por qué habla de Johan.....si ya no está....
Nadie, y es lógico, preguntará jamás, y cómo está Johan? Eso es natural, comprensible, lo contrario sería bastante extraño...
Pero por lo menos recordar, permitirnos recordar, que es lo que te mantiene vivo entre nosotros....No, solamente tu papá y yo, con el paso del tiempo, seremos los que siempre te recordaremos. Seremos nosotros los que te mantendremos aún aquí, aún con nosotros todo el tiempo, mi Johan. Mientras vivamos, permanecerás con nosotros, de eso puedes estar seguro.
Te robaron la vida, te robaron el futuro que te esperaba, te robaron tu carrera y tu futura familia y tus niños, los niños, que te encantaban. De paso nos robaron a tu papá y a mí todo eso también.
Aún, hay días en que no me quisiera despertar. El despertarme es una decepción. Las pesadillas mías no son los sueños, es el despertarse a esta vida sin ti, a este vacío y a esta enorme falta de ti.
El no poder recordar tantos momentos de tu niñez juntos, el no poder compartir tu vida después de los 18...
La muerte, a veces recoge vidas con razón, sin embargo, muchas veces se equivoca, roba vidas que no debería tomar, sin darse cuenta ni importarle el gran dolor que causa.
Nadie debería morir injustamente antes de tiempo, debería estar prohibido por la naturaleza que un hijo muriese antes de un padre.
Por esos hermosos 18 años juntos, gracias mi niño, gracias por tantos momentos de amor, de cariño, de ternura, de comprensión, de consideración, de alegría. Tuvimos conflictos, sí, tuvimos discusiones, sí, pero siempre, muy rápidamente volvíamos a entendernos. No te costaba pedir perdón, lo hacías mucho y con frecuencia. Fuiste un chico especial, verdaderamente especial y
por eso el dolor es enorme, el dolor de no tenerte más ni poder compartir más todo eso que nos dabas.
Y a nosotros, a tus padres, Johan querido, no nos queda más que vivir de tus recuerdos.
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