Cuando vivíamos en Örebro, en una casa con un jardín bastante grande con cerezos, manzanos y muchas frutillas. Allí fuiste feliz. En tu cuarto tenías tus libros, escogiste tú el papel de las paredes, color terracota con un borde de animales. Había una puerta, en la pared enfrente de tu cama que daba a una buhardilla. La hice tu galería. Has pintado mucho en la escuela, me hace falta un sitio donde ahora estoy para colgar tus pinturas. Allí las colgué todas, las que hasta entonces habías hecho, yo lo llamaba la galería de Johan. Era tu cuartito especial, donde te metías a jugar con tus amigas. Tuviste siempre más amigas que amigos. Creo que estabas un poco enamorado de Helena, y ella de ti. Pasabas también mucho tiempo en su casa, éramos vecinos.
Un día llegué de la escuela con escalofrío, me sentía muy mal. Tú ya te venías en la bici de la escuela, quedaba bastante cerca, no tenías que atravesar ninguna calle, eran calles muy poco traficadas, un sector de casas de vivienda. Yo estaba siempre en casa cuando tú llegabas, a veces pasaba por ti.
Ese día llegaste y te lo dije, me siento mal Johan, tengo un fríííío, en realidad estaba hirviendo de fiebre. Me dijiste acuéstate mami, subiste, nuestras habitaciones quedaban en el segundo piso, destendiste la cama y me prendiste la mantita eléctrica. Me cuidaste Johan. Tendrías nueve o diez años. Luego te acostaste a mi lado y hablamos. No recuerdo más de ese día, sólo eso que jamás olvidaré. Tenías mucha empatía y sentimientos nobles, como tu papá Johan mío...Ahora, cuando me enfermo siempre te recuerdo.
Sé, que mucha gente dice que cuando un hijo muere, tendemos a idealizarlos. No lo hago, y esto lo tengo escrito en un diario mío. Naturalmente tuvimos discusiones y hubo conflictos, pero sólo quiero recordar los buenos momentos, y fueron muchos, muchos más que los conflictos, casi todos a causa de tus acostadas tarde, por estar leyendo o en la computadora. En relidad, trivialidades, nunca, nunca tuvimos que preocuparnos por ti, no nos diste motivos, ni en la adolescencia. Nunca con el cigarrillo, lo detestabas, ni por el alcohol. Eras un chico muy sano Johan. Qué tristeza que te haya pasado esto, esto nunca ha debido pasar, no a ti!
Inga kommentarer:
Skicka en kommentar