Hoy, un día de otoño, me decido a escribir sobre ti y para ti. Cinco años hace que no te veo, que no oigo tu querida voz, ni tu risa, que no siento tus abrazos.Tu amplia y hermosa sonrisa me hace falta, todo tú me haces falta, por eso hijo mío, hoy te busco, hoy te escribo...

söndag 20 mars 2011

AUSENCIA/IMANOL



Hay cosas que no podemos remediar, si nos da sed, tomamos agua, si nos da hambre comemos y si nos da calor, frío o sueño, hacemos algo al respecto y lo solucionamos.
Pero qué pasa si nos "da ausencia"? 
La ausencia se siente, el hambre y la sed también se sienten pero, se puede solucionar la ausencia?
A mí me da mucha ausencia a menudo, a veces viene así, de repente, cuando menos me lo imagino o espero. 
Otras veces se va infiltrando, como un gas invisible, la voy sintiendo y sé en lo que va a resultar.
Unas veces no es tan fuerte, y la logro engañar pero otras me invade y me deja sin energías, sin deseos de nada. Y aunque haya un día de sol tan hermoso como el de hoy, tan esperado y anhelado durante este largo, oscuro y frío invierno, me deja totalmente indiferente, aún peor,  me deja con una sensación enorme de tristeza, de vacío, de ausencia...
Johan era observante y comentaba siempre los cambios de estación. ¿Te has dado cuenta mami de que ya ha empezado a oscurecer más tarde?...O, ¡mira qué día tan lindo y qué sol!, ¿por qué estás ahí limpiando las ventanas? 
Y ¿qué le contestaba yo? Con un uhummm descuidado, desconcentrado, yo concentrada en otra cosa, o con un típico "¿y si yo no lo hago, entonces quién lo hace?"
¿Por qué no tenemos dos oportunidades?
A veces estos pensamientos y recuerdos me causan una profunda tristeza. El pensar en cuántos momentos más pude haber compartido con él, en vez de haber hecho otras cosas.
¿Por qué tomamos en la vida las cosas por dadas? 
Eso nos hace perder mucho. ¿Por qué no vivimos con la constancia presente de la única certeza que tenemos en este mundo? 
De que en cualquier segundo nos iremos...de que no vamos a estar para siempre ni tendremos para siempre a nuestros seres queridos...
Nos haría vivir de otra manera, aprovechar cada segundo...pero no lo hacemos.
Tal vez sea una coraza que nos ponemos, nadie quiere morir y nadie quiere pensar en que algún día no vamos a estar, sino que que vamos a vivir muchos años... 
Y eso, pueda ser que nos proteja, pero al mismo tiempo nos priva de mucha perspectiva.
Cuando volvía de Karlstad el fin de semana pasado y pasé por Kristinehamn no la pude combatir. 
Salí más tarde de lo que pensaba y se estaba oscureciendo. 
Mi radio, que no funciona porque Peter me cambió la batería y no sé el código, no me pudo ayudar esta vez a distraerme, y empezó a lloviznar...Así, que al pasar por esa ciudad, donde hay tantos recuerdos compartidos de la niñez de Johan, todo se unió y ya nada me pudo ayudar. 
Manejar en la oscuridad, lloviznando y con lágrimas en los ojos, es extenuante, llegué vuelta nada.
Cuando voy en el carro, siento muchas veces a Johan a mi lado y le hablo, es otra táctica de doble filo, pero que a veces me ayuda y que para el mundo que no entiende sería otra actitud extraña.
Johan me acompaña y cuando hablan en diferentes dialectos en la radio, me lo imagino imitándolos, me miraría con esa picardía en los ojos, esa su hermosa sonrisa y hablando como ellos. 
Era como su papá, muy bueno en imitar dialectos y formas de hablar de la gente.
Pero esta vez, a pesar de llevar a Johan ahí, a mi lado, se apoderaron de mí la nostalgia y esa sensación enorme de ausencia, como ahora...
La ausencia causa tristeza. Pero no estoy en el carro y tal vez pueda hacer algo ahora...
Ausencia/Imanol

Inga kommentarer:

Skicka en kommentar